Ormaetxea

Archivo · publicado en 2024 · revisado en 2026

La filosofía del fracaso

Un fracaso rompe la continuidad que imaginábamos para un proyecto. A veces obliga a revisar una decisión; otras, a reconocer que algo importante estaba fuera de nuestro control.

Me interesa lo que ocurre después de ese choque. Es fácil convertirlo en un relato tranquilizador: todo pasa por algo, cada caída enseña, el siguiente intento será mejor. Pero aprender requiere más trabajo que encontrar una frase con la que cerrar la historia.

Conviene distinguir qué sabíamos cuando decidimos, qué supusimos y qué apareció después. Un mal resultado no demuestra por sí solo que la decisión fuera absurda. Tampoco un buen resultado garantiza que hubiéramos entendido bien la situación.

Revisar un tropiezo puede significar cambiar de método, pedir ayuda o aceptar que toca terminar. La insistencia tiene sentido cuando aún hay razones para continuar; dejar un proyecto también puede ser una decisión responsable.

No todo error deja una lección clara ni toda pérdida necesita convertirse enseguida en una oportunidad. A veces hace falta distancia. Lo que sí me interesa es conservar la disposición a mirar lo ocurrido con honestidad, sin reducirlo a una explicación cómoda sobre nosotros mismos o sobre los demás.